martes, 28 de diciembre de 2010

Magnánimo

¿Quién dijo que el tamaño no importa?
¿Quién dijo que el alma tiene tamaño?
El Padre, en su Amor, engendra al Hijo, y en esa dinámica de Amor es el mismo Amor, Espíritu Santo. Un Solo Dios.
No es cuestión de tamaño, ni de lógica. Es cuestión de Amor.
El hombre, en su historia, es una simple gran complejidad.
A algún mortal se le puede ocurrir bucear en esa historia simple compleja que es también una dinámica de amor.
A alguno más, se le puede ocurrir ir registrando algunas cosas durante su recorrido.
Cuanto más seria es la investigación, más son los instrumentos que se emplean en la misma. Habrá que escribir, grabar, dibujar, medir, crear hipótesis.
Toda alma es grande, y más grande cuanto más simple.
La vida es riesgo.
El sólo buceo en sí mismo no hace más que aislar al hombre. No puede emprenderse una travesía semejante si al mismo tiempo no se ha emprendido la aparentemente opuesta del ex-tasis. Éxtasis que, llegará a ser místico, mas no sin antes ser yoico.
Se arma una triple travesía también aparentemente contradictoria en la que la persona bucea en su interior histórico y absolutamente presente a la vez que sale violéntamente de sí mismo para darse plenamente al otro concreto y palpable, con el que corre el riesgo total de su vida en cada instante y, en esta combinación se clava en el interior de la Santísima Trinidad, Única Fuente Movilizadora para el viaje y Fin Absoluto del mismo.
Absolutamente extasiado se sale para entrar a lo más profundo y siempre en todo el recorrido, mas especialmente llegando al final, se funde en Donde finalmente y realmente se es.

Alguno puede querer pensarlo, además de vivirlo, y tomar un registro del viaje.
Para mí no tiene sentido hacerlo, pero igual algunas notas tomo. Es por mi indecisión. Quizá sea de Dios.

1 comentario:

  1. La vida es el riesgo y el riesgo es vivir, por eso vivimos en el riesgo y el sabor es el placer que te da el riesgo antropologicamente así es la vida. comprensión

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