sábado, 22 de octubre de 2011
V
Lo asaltaron en la encrucijada. Pobres. No sabían ante quién se encontraban. O quizá sabían, pero ni de refilón podían llegar a dimensionar la magnitud de su ser.
Obnubilado por la inactividad de toda actitud distinta de propiciar su otra mejilla, pero aún vivo, una chispa de su fuego esencial se proyectó desde sus ojos y miró a aquellos.
Su naturaleza fluyó.
Una muestra.
Con el pecado en sus manos desfiguradas por el constante exceso del juego con fuego, confiando en Dios sin dejarlo tomar su débil y temblorosa mano, con el diablo casi como único interlocutor, mas ahora seguro de su inseguridad, ineptitud e incapacidad, reconocido el más débil con su rostro pegado a la mierda del fondo del abismo, cagándose nuevamente en la belleza de la prosa de "oraciones cortas", confiando siempre de más en quienes fue siempre forreado para confiar al máximo de lo menos, incapaz de seguir su propia línea argumentativa por el desborde al que es sometido por su desmesurada inteligencia separada de su ser consciente por lo limitado de una herida afectividad que explosiona contra las inquebrantables paredes de un corazón, acosado por el mundo en su totalidad que vuelca sobre él la historia más allá de lo registrado y registrable con esperanza de anular por una presión que cree suficiente que, aunque se sabe que aniquilaría a cualquiera, al rey no hace más que fortalecerle las piernas, decide jugar Devil´s dance.
Puedo ser cualquier cosa. Entre todas hay muchas bellas. Mas tengo la bendición de poder ser quien soy, y eso es una construcción que se realiza dentro y fuera del camino. Soy de los pocos que vienen sin manual. Así que asumo las consecuencias y corro los riesgos. Aunque yerre, seré fiel.
Bienvenidos a la oscuridad.
Breve comentario sobre unas pocas líneas negras:
Un rostro asimétrico de juvenil peinado, con dos ojos hermosamente diferentes, emite un canto del que brota la vida. Surge una maravillosa mujer de anchas caderas y agresiva femineidad que danza por, a través y para él. La descripción exhaustiva del dibujo llevaría literalmente varios gruesos volúmenes únicamente de descripción, esquivando toda interpretación y lectura simbológica. En paralelo a la mujer hay una media mujer, que es parte de aquella, que formará un mosntruo que intentará devorar a la anterior. Un gran sol que envía alimentos de dudas y afirmaciones, con todos los intermedios presentes, observa cómo el animal devora al ave de la izquierda de la mujer, alimentada por las lágrimas del corazón y formando la fortaleza de su pecho. Del lado contrario al sol gigante, un sol pequeño brota de la mente de la llorona, sol que es la realidad que ella misma se inventa, mentirosa realidad de tempestades, telarañas, tormentas y drogas. Realidad de mierda que no hace más que atarla a un mundo que no existe más que en sus profundas carencias afectivas y en una historia falsa que su falta de contención y escasa edad no le han permitido sostener, aunque dentro de ella haya otro retrato de un lindo lugar, con su solcito agradable, que casualmente brota del apéndice de la llorona, pedazo de cuerpo inútil, si lo hay. Dos peces por delante y hacia arriba con sus crías en el sexo femenino, un pez por detrás, relleno de una ciudad de casas iguales, sol oscuro, calor y lluvias, lanzando una cantidad de pelotudeces por la boca, cayendo en una ciudad más grande, ciudad que ojalá nunca llegue a ser, edificios constituídos y fuertes, más mierda para demoler. Atravezando las paredes de la irrealidad parida por uno de los peces ascendentes, el pez del fondo conecta con la fecundidad masculina, que hace llover el firmamento sobre la fuerte ojalá no existente ciudad.
Todo brota de ese canto. Que todo no sea ilusión. El canto es real. Y es salvación, nueva creación y germen de exterminio.
Basta de jugar. Abrí esos ojos oscuros que tiran agua hacia abajo y levantalos claros hacia arriba para recibir el agua que viene de lo alto.
Es oscuro. Pero es real. A escuras y en celada.
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