Resulta que acabo de borrar la entrada repetida.
Explicaba algo de los pseudónimos, de mi móvil, de mi misión.
Pero era demasiado duro en la expresión. Una dureza que sólo era crudeza, más o menos como es la vida cuando alguno se anima a mirarla de frente y no escondido detrás de los cagazos y cagadas de su fracasada vida. Por lo tanto simplemente real.
Pero antes de terminar de escribir recordé que si vemos a Dios cara a cara moriremos.
La entrada era repetida porque recordaba que la lógica de los locos no es la misma que la lógica de ustedes los sanos. Por lo tanto, no es tan fácil predecir a los locos, salvo que seas un poco loco (un poco en medidas reales, no en la medida de los cagones mencionados).
Soy concreto. Hoy es Navidad y yo hablo de cualquier cosa menos de Navidad.
Hace poco tuve que predicar (cada vez odio con más fuerza predicar) sobre la muerte del sembrador, que debe dejar la semilla (quizá vengan lluvias, y vendrán). La semilla no tiene ni idea de la muerte del sembrador. Y el sembrador muere mientras sonríe a la semilla. Sufre los más espantosos sufrimientos sin que los otros puedan siquiera imaginarlos.
Y, a veces, por no poder comunicar su vivencia, el sembrador muere exponencialmente a cómo alguien intenta amarlo. El sembrador muere exponencialmente. No puedo explicar los por qué de todo. ¿Podría alguien verlo con sus propios ojos?
La gente prefiere la gula (saben que yo usaría otra palabra) de que le digan cosas lindas, que le pregunten por la familia, cómo les fue aquí, allá, que le cuenten cosas lindas. Si me hallan en una situación similar ¿No dudan?
He estado tanto tiempo entre ustedes. Y a cada instante vivo el momento en el que se darán cuenta de que ven lo que proyectan y lo que han idealizado, y que verán cada vez más claro, hasta que ya no puedan soportar más ver. Aún sabiendo que yo siempre quise mostrar todo siempre. Pero no ven. Y yo lo sufro a cada instante, pero ustedes lo sufrirán en un instante. Y yo seguiré sosteniendo, pero ustedes no lo harán. Y yo habré entregado mi vida siempre, y ustedes habrán visto en un momento en que les tocaba entregar la vida, su vida, y no podrán hacerlo. La historia de mi vida. Y creo saber su interpretación. Y aún así, sabiendo que no es real, no puedo dirigirme de otra manera.
Reseteo y entro nuevamente.
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