viernes, 21 de enero de 2022

Otra vez Soren

Sí, otra vez Soren. ¿Qué te pasa Soren? ¿No estás escribiendo? Para nada. No estoy escribiendo, aunque escribo un montón. Tendría que escribir mucho más, y no escribo acá. Escribo en lugares peores, de menor acceso, cosas que se perderán. ¿Y qué hacemos entonces? Y nada, ¿qué querés que haga? ¿Qué puedo hacer? Además, ¿qué puedo escribir? ¿Y para qué? Hace dos días me encontré con unas fotos. Ya casi todos los que estaban en ellas están muertos. Algunos murieron antes de que yo naciera, otros siguieron muriendo después. De algunos de ellos ya nadie se acuerda. Algunos, si alguien los ve, serán anónimos por siempre, porque ya no queda nadie vivo que recuerde quiénes fueron. Fotos hermosas de vidas hermosas, largas, fructíferas, aportadoras a la humanidad. ¿Y qué va a ser de todos ellos? ¿Y qué va a ser de las fotos cuando ya no esté yo? ¿Quién se las va a quedar? ¿Qué va a pasar con ellas? Si Dios no es, nada es, nada queda, todo fue para siempre. Y eso mismo en el tiempo termina transformándose en un nunca haber sido. ¿Qué voy a escribir? ¿Para qué? ¿Para quién?