viernes, 21 de enero de 2011

A3

En "A3" escribiría una poesía de amor de los cielos más altos.
Pero no puedo hacerlo. Aún no encontré la manera de expresar esto.
La música se agota, las artes plásticas son insuficientes, las letras sólo dirían algo si me las dictara el mismo Dios, todo lo expresado con el cuerpo puede arrimarse, mas no es fácil encontrar quien a esa altura pueda flamear.
Dejaré "A3" resignado a mi actual incapacidad.
Seguiré padeciendo tal.

A2

Quien dejó casa, padre, madre, hijos, vida, ser, ya superó la promesa divina de cien. Nuestro Señor Jesucristo no deja de pasar papelones cada vez que habla de matemática.
El cien prometido fue un craso error. Ya debe ir por un doscientos. Y lo peor es que se da cuenta; y no dice nada.
La cantidad de mis familias es abundante. La calidad, envidable.
Los veo, me ven, me saludan, me extrañan. Bajaría a amarlos en la plenitud, mas siempre quedo sediento, haga lo que haga, dé lo que dé, manifieste lo que manifieste. No hay forma de calmar esa sed. Y el Único que es capaz de hacerlo, se oculta porque le dá en la divina voluntad.
Como la analogía del infierno que alguna vez hice, así también es el amor cuasi-pleno.
Hoy, como ayer y antes, me vieron, me reconocieron, dejaron su vida para prestarme atención, y mi sola presencia cuasi-colma su necesidad. Pero yo volví a morir, y sigo muriendo por lo mismo. Hubiera querido bajar a amarlos, pero ¿Cómo hacerlo si no hay forma de calmar mi sed? Hacerlo hubiera sido un intento de satisfacer mi sed, colmando a los amados de una manera que hasta podría serles dañina, y escandalizando a los que no son capaces de vislumbrar nada del verdadero amor.
Hubiera querido bajar a amarlos, pero mi Amante me cuelga de la cruz. Tengo sed. Tengo tanta sed. Quizá no esté tan lejos lo que viene. Consumatum est;

A1

Escribo. Insisto en que la escritura es un merísimo canal; muy efectivo.
"Un", sugiere "otros".
Quien conoce al escribiente sabe que el escribiente prefiere los otros, mas toma la determinación de no usarlos, aunque usarlos sea lo que más quiere.
"1", sugiere "otros". Veremos si se dan.
Muy cada tanto, muy lamentablemente, por el "muy cada tanto", tenemos la oportunidad de un encuentro en el cual se usan algunos de los otros canales.
El profeta intuiría lo que sería la vida tiempo más tarde, con todos adultos que, siendo más niños, han determinado sus vidas por el favor del Favor.
Pero la realidad, al día de hoy, no permite al que debe morir en pos de la "prudencia" del mundo, más que estos breves y escasos momentos de exposición al uso de los otros canales.
Lo cierto es que cuando algunas miradas se activan el ser se paraliza; el tiempo pasa a ser otro tipo de relatividad, similar a la transformación que sufre, en ese instante, el espacio.
Sé lo intrincado de la cosa, mas se asís.
Creo que sabés que moriría por vivir en plenitud el amor que soy, en la máxima donación de lo que soy capaz, por más de uno/a.
Este "A1" es un lamento porque esto no es más que un "cada tanto", "cada tanto", que es "plenitud", pero "cada tanto".
El mundo no podría seguir siendo si yo pudiera ser.

domingo, 16 de enero de 2011

Put-e-ando

Hay sí. Ay, sí.
¿Para qué contarte la historia?
Hablan de Jacob, porque no me han visto a mí. El pobre Soret sufrió hasta el último momento a su padre quien puteó a Dios, pero no me había visto a mí.
En aquella misma cima en la que Jesús nazareno vio la entera creación tras el brazo extendido y tentante del demonio, yo vi el Rostro Divino y con la más penetrante de mis miradas, que alguna vez fulminó ser humano, puteé descaradamente a mi Creador.
Mas, ante mi carencia de eterno presente, presente en el Presente, debí repetir el gesto cada día de mi vida.
Tanto que es ahora mi actitud vital.
¿Para qué, Padre, me invitás a quemar mi vida en esto? Vos y yo sabemos cuáles serán los frutos. ¿Por qué querés mi fulminación vital en la proyección de frutos que siempre serán inexistentes?
Me concediste, Padre, ver. Y me permitís escuchar a quienes creen ver, viendo yo, en Vos Pleno, lo Real. Y me sostenés la siniestra cuando quisiera reaccionar con el afán de ser fiel a la Realidad, porque me mostrás, con Tu lágrima, que la justicia y el Amor tienden a repelerse.
Y de alguna manera misteriosa me concedés la particularidad de ir en contra de todo total; sobre todo de mí mismo, para poder, siempre misteriosamente, al fin ser yo que, siendo, dejo de ser para ser Ser.
Habré de putear en lenguas. Puteada que será la más fina declaración de amor.
La soledad de aquella cima, en la cual se encuentra todo presente.
Y me ubicás siempre en lugar preferencial para ver y oír lo más superficial.
Sólo vos sos Vos.
¿Y por qué? ¿Y para qué? Y encima sabés y así me dejás y yo te sigo. Y me mostrás, y veo, y te sigo.
Te seguiré puteando. Seguiré diciendo ¡¡¡AMÉN!!!