Camina el hombre por la vida. No, no había pasado antes por aquí.
Un amigo no se cansaba de decir por todos lados lo que había que hacer en el momento en que uno era asaltado. Absolutamente lo contrario fue lo que hizo cuando por primera vez le tocó a él, claro, después de haber hablado boludeces por horas.
Sos absolutamente incapaz de enfrentarte con tu vida y querés darle un curso a alguien de lo que tiene que hacer con la suya. No sabés lo que sentís vos, porque no tenés idea, y te creés suficientemente empático como para acusarte conocedor del dolor ajeno. Porque es ajeno. Si amaras realmente no sería ajeno, pero lo es.
En honor a todo esto es que hoy hago una excepción doble y grave a la regla.
Mas no es ninguna sorpresa en quien vive excepción. Sí, a mí también me suena parecido, descepción. Quien vive excepción nunca se desaproximará del límite que no deja de chupar y escupir para contaminar descepción.
Primera.
McKinney.
"Cuando las palabras no vienen, yo traigo una melodía en lenguas. Cuando me está dando trabajo un sermón y tengo dificultad para escuchar el mensaje que Dios quiere dar, rezar en lenguas tranquilamente en mi corazón me trae sorprendentes resultados: el mensaje de Dios viene como por un tubo".
Segunda.
Anónimo, sí.
Es largo. Dígase consagración al Espíritu Santo.
"
Espíritu Madre en la Trinidad.
En tu maternal presencia pongo mi historia, todo mi acto y toda mi potencia, para que Vos recibas, acojas y dirijas esta insignificante vida que quiere vivir sumergida en el infinito océano de la Gracia.
Que viva plenamente feliz en Él y absolutamente desapegado de todo, de manera que mi vida no sea otra cosa que ser llevado por el Aliento Divino y ser su sonido y personificación en cada punto en el que me encuentre.
Los propósitos me cuestan en esta etapa de mi vida; Vos conocés mi fe.
1. Vivir inflamándome de tu Presencia en la oración vital, siendo Vos en el mundo según mi entrega y tu Voluntad.
2. Buscar la íntima unión y transfiguración con Vos en el amor carismático a mis hermanos y en lo privado de mi encuentro diario con Vos en la oración personal.
3. Transformar y purificar mi vida para ya no ser yo sino Vos, hasta que mis sentimientos sean los Tuyos, mi entendimiento sea el Tuyo, mi voluntad sea la Tuya. Poniendo todo de mí para tal efecto, pero sobre todo, abriendo mi corazón para que Vos realices tu Obra.
4. Ser hombre plenamente libre del Espíritu, con un orden místico de las cosas.
5. Mantener la vida entregada y los sentidos alertas para responder con todo mi ser a todas tus mociones y permanecer siempre avanzando en el camino de la conversión, la santidad y la construcción del Reino.
Incapaz de realizar el menor de estos propósitos me dejo acariciar por tu mano maternal y soplar por la delicadeza de tu Amor, capaz de mover al más duro y de poner al rojo vivo al más tibio.
Tomá posesión. Todo es tuyo. Tuyo soy.
En la comunión dinámica del Amor Trinitario. Amén.
Firma.
"
lunes, 25 de octubre de 2010
domingo, 17 de octubre de 2010
In-tendere
Mucho bla, bla, yo, yo. Mucho bla, bla, yo, yo, porque a vos te falta la dia-léctica. Te falta el dos. El dos que te falta lo proyectás en la repetición de lo que no entendés porque te faltan esos dos. Bla, bla. Lo que te faltan son huevos.
Si tuvieras lo que te falta podrías dejar de tartamudear y postrarte ante la Verdad que se te presenta y no te cansás de negar; más bien te cansás, pero igual seguís gastando energía en la tarea.
La verdad es que "La" palabra, si la hay, que me pide que la use desde hace mucho y no deja de insistirme en ello es "intención".
Sirva la entrada como válvula de escape, precisamente para no ponerme a escribir sobre ella.
Te regalo un bla, blacito que seguro conocés. Intención, in-tendere. ¿Hacia qué tendés? ¿Cómo y por qué tendés hacia eso? ¿Ese "eso" no es todavía "Ese"?
"Intención" me sigue llamando.
No es el momento.
No voy a ser tan mentiroso como para decir que preferiría no ver las intenciones.
Al que ve bla, bla, le parecerá más de mi locura, cada cosa que digo.
¡Si parece que tuvieras quemaduras de quinto grado en todo el cuerpo! Más bien son de cuarto.
Una lástima que no te dejes tocar por quien te puede sanar.
¿Locura?
Absolutamente.
Ah, para la intencionadora: seguís creciendo en estatura, y todo eso que dice el Evangelio. Admirable. En dones. En carisma. ¡En discernimiento!
Hay Proyecto detrás de todo eso. Y es un pro-yecto que viene de Donde tiene que venir.
La comunidad confirma.
Si tuvieras lo que te falta podrías dejar de tartamudear y postrarte ante la Verdad que se te presenta y no te cansás de negar; más bien te cansás, pero igual seguís gastando energía en la tarea.
La verdad es que "La" palabra, si la hay, que me pide que la use desde hace mucho y no deja de insistirme en ello es "intención".
Sirva la entrada como válvula de escape, precisamente para no ponerme a escribir sobre ella.
Te regalo un bla, blacito que seguro conocés. Intención, in-tendere. ¿Hacia qué tendés? ¿Cómo y por qué tendés hacia eso? ¿Ese "eso" no es todavía "Ese"?
"Intención" me sigue llamando.
No es el momento.
No voy a ser tan mentiroso como para decir que preferiría no ver las intenciones.
Al que ve bla, bla, le parecerá más de mi locura, cada cosa que digo.
¡Si parece que tuvieras quemaduras de quinto grado en todo el cuerpo! Más bien son de cuarto.
Una lástima que no te dejes tocar por quien te puede sanar.
¿Locura?
Absolutamente.
Ah, para la intencionadora: seguís creciendo en estatura, y todo eso que dice el Evangelio. Admirable. En dones. En carisma. ¡En discernimiento!
Hay Proyecto detrás de todo eso. Y es un pro-yecto que viene de Donde tiene que venir.
La comunidad confirma.
martes, 12 de octubre de 2010
Entrada larga
Érase en aquél tiempo un muchacho que cuando se empacaba nos decía: "¡Cómo sos, eh!" Hoy está muerto. O vivo, según la creencia de cada uno. Lo cierto es que ya no lo veremos circundándonos. Tampoco en aquél entonces lo veíamos circundándonos, salvo que nos moviéramos hacia el área en donde él era.
Las últimas palabras que me dirigió fueron: "¿Por qué me pega?"
Mentiría si dijera que esas palabras me persiguen.
Mentiría si dijera que esas palabras no significan nada. Significan mucho.
Ya no viene su hermano a visitarnos, a convidarnos galletitas. Yo ya no estoy en ese lugar. Los que allí están lo recuerdan, pero sólo si lo invocamos.
Conocí un hombre que dirigió la misma pregunta que aquél a un pobre soldaducho que todavía debe estar llorando.
Yo espero poder terminar de llorar mis miserias en esta vida, aunque merezca la condena eterna por cada una de ellas.
"¿Qué le puede faltar a la pasión de Jesucristo?" Le preguntaba yo a San Pablo.
¡Y qué me iba a responder el santo si yo tenía mi lengua apuntada a Dios y mis oídos metidos en la música de los autos y los ruidos de Metallica! El V-10 de un Williams-Renault era todo lo que necesitaba para elevarme a la contemplación y Leper Messiah lo que lograba bajar mis nervios hasta la línea que separaba el "estar" del "matar".
Podría extenderme por horas cavilando sobre aquellas contradicciones que le reprochaba yo al santo (santo según la Iglesia, porque yo tenía mis serias dudas) y que me esforzaba por mí mismo a explicar o entender sin ser capaz de escuchar las respuestas que Dios mismo en la vida me iba dando.
Tuve que parir muchas veces antes de entender lo que es un parto. Tuve que tener muchos orgasmos para al fin poder vivir uno. Tuve que ser padre de mil para vivir lo que es amar.
El V-10 es una música sublime. El mesías leproso es un sedante sabroso. Pero después de haber parido, gozado y amado, después de ser Dios por mucho tiempo sin saber si Dios era realmente, después de haberme encontrado con Aquél cual visto ya no se puede vivir, después de haberme perdido una vez primera y alguna más postrera en el Cielo sin metáforas; "No preguntes boludeces, Pedro. Guardá esas carpas.". "¿Adónde dijiste que me ibas a seguir?". Cada vez que canta el gallo mi corazón se desgarra, para luego volver a reconstituirse aún con mayor vigor, porque el gallo me recuerda quién soy, pero a la vez Quién me sostiene. Es realmente un gran alivio saber que yo no soy Dios y que no depende de mí, sino de Él. ¿Pero sabés lo difícil que es no-ser Dios? Yo sólo dejo de ser Dios cuando estoy completamente muerto a mí mismo. Y nada de lo que me rodea (escúchese bien ¡¡¡Nada!!!) me facilita la empresa.
Si escribiera estas cosas para publicarlas, no avanzaría en mi intento de dejar de ser Dios. Si las escribiera para que nadie las viera podría ser para un "nadie" definitivo o para que sólo las viera yo. Si la primera, ¿Para qué escribir?. Si la segunda, sirve cuando uno necesita saber dónde mierda está el norte o de dónde carajo se está viniendo. Pero también escribo porque hay algún corazón fundido con el mío. Fundido en la Fragua Divina. Hay algún corazón tan ardiente como el mío que arde en (este "en" es algo así como "Ruáj") mi mismo ardor.
Para ilustrar a Pablo puedo agregar que el viejo José simplemente se murió, pobre santo, en su santa oculta vida de padre de Nuestro Señor. Podría haber abandonado a Jesucristo en cualquier punto de su vida. A los veintiún años sería una buena cifra. Mayoría de edad y todo eso. "Que lo mantenga su madre, esa puta". Su puta madre podría haber re-hecho su vida. El nene ya estaba grande. Era inteligente, lindo, fuerte. ¿Qué problema podía tener? ¿A quién se le ocurre que una persona puede estar tan chiflada como para querer salvar a otro? "¿La humanidad? No, querido, eso ni un loco lo puede concebir".
Leyente, eso falta a la pasión de Cristo. Por suerte hay gente que se lo puede suministrar. Benditos sean los co-redentores, pecadores e indignos de salvación, pero elegidos para co-redimir.
La lista es interminable, cosa que yo no hubiera podido concebir hace años. Pero, para gozo y dolor de los que saben, puedo elegir algún dato más.
¿Te imaginás a la Virgen...? No, algo de pudor me queda, pero vos sabés lo que iba a decir.
Que permanezcas sujeto a tus padres mientras te siguen creciendo los pelitos no agrega nada a la vida de Jesús. Aunque otras cosas sí. El que tenga ojos para ver, que vea. Y si algo tuyo es ocasión próxima de pecado, no te lo cortes, quizá algún día lo necesites de verdad.
En su momento, el Buen Jesús, tenía una casita en Betania (sí, Betania). Allí vivían María, su hermana y don Lázaro (digo, ¿te suena un poquito?: la chica, la hermana, que no se sabe bien si era la hermana, y el chico, que estuvo muerto, no sigo). Mientras la una escuchaba al maestro, la otra preparaba la comida y todo eso. Jesús lloró. Hasta ahora no agregamos nada a la pasión. ¿Y si te digo que un día María (o Marta, igual esos no son sus nombres) dijo "Basta, no quiero que ese tipo venga más por acá"? Ahora sí empezamos a agregar. Esos tres eran la familia del tipo: "El que escucha mi Palabra y la pone en práctica, esos son mi madre y mis hermanos" (Dios, eran la Madre, los Hermanos...). El tipo desconocía a su verdadera Madre por reconocerlos a ellos.
A Él no le pasó, pero algún día podría haber ido a Betania y lo podrían haber sacado cagando, o le podrían haber mandado al tío para que amenazara al vividor galileo ese que iba a la casa solo a comer o querer hacer algo con alguno de los tres habitantes, o con los tres al mismo tiempo, para que le dijera que había pruebas en su contra y lo que más se te ocurra pensar ¡Cómo si al galileo le calentara en lo más mínimo algo de todo eso!
Siempre hay algo para agregar a la pasión de Nuestro Señor Jesucristo.
Y Cristo no tenía, estando colgado de la Cruz, a Juan jugando con la computadora y a María hablando con el celular. Y Pedro estaba, cagado en las patas, pero pensando en el Maestro, golpeándose el pecho por cagón, escondido viviendo una terrible noche, pero no haciendo un análisis psicológico del crucificado recordándole que estaba allí porque era incapaz de ver una mejor salida al problema. ¡Pescador, se te ocurrió mirar tu vida, hablando con los pescados mienstras te estás muriendo en el fracaso!
Entre otras cosas, esto es lo que hago. Vivo. Y aunque alguna vez diga otra cosa, no son mi prioridad ni los estudios, ni el trabajo, ni ya el apostolado. Mi prioridad, con muy poca eficiencia por mi debilidad y miseria, por mi vagancia y poca voluntad, por mi soberbia y falta de confianza en Dios es la oración y la vida.
Arrastrándome en el piso, atragantado en el polvo que no terminaré de tragar, sucio por mis excrementos, avergonzado hasta el límite más oscuro de la depresión, detrás de esta gelatina formada por mis desperdicios, sudor, sangre, babas, tierra, veo un destello que si me diera directamente me mataría, destello que más de una vez ví y tuve la Gracia de no-morir. Y por ese destello ansío con todo mi ser, insuficiente, levantarme, volver a mi Padre y decirle, bah, ¡Qué le voy a decir! si cada vez que retorno me recibe como a un rey, me muestra nuevamente la Casa y, después de alimentarme, me señala un montón de ovejas y, y no necesita decirme nada, su Rostro es Todo.
Permiso. Tengo que volver.
Las últimas palabras que me dirigió fueron: "¿Por qué me pega?"
Mentiría si dijera que esas palabras me persiguen.
Mentiría si dijera que esas palabras no significan nada. Significan mucho.
Ya no viene su hermano a visitarnos, a convidarnos galletitas. Yo ya no estoy en ese lugar. Los que allí están lo recuerdan, pero sólo si lo invocamos.
Conocí un hombre que dirigió la misma pregunta que aquél a un pobre soldaducho que todavía debe estar llorando.
Yo espero poder terminar de llorar mis miserias en esta vida, aunque merezca la condena eterna por cada una de ellas.
"¿Qué le puede faltar a la pasión de Jesucristo?" Le preguntaba yo a San Pablo.
¡Y qué me iba a responder el santo si yo tenía mi lengua apuntada a Dios y mis oídos metidos en la música de los autos y los ruidos de Metallica! El V-10 de un Williams-Renault era todo lo que necesitaba para elevarme a la contemplación y Leper Messiah lo que lograba bajar mis nervios hasta la línea que separaba el "estar" del "matar".
Podría extenderme por horas cavilando sobre aquellas contradicciones que le reprochaba yo al santo (santo según la Iglesia, porque yo tenía mis serias dudas) y que me esforzaba por mí mismo a explicar o entender sin ser capaz de escuchar las respuestas que Dios mismo en la vida me iba dando.
Tuve que parir muchas veces antes de entender lo que es un parto. Tuve que tener muchos orgasmos para al fin poder vivir uno. Tuve que ser padre de mil para vivir lo que es amar.
El V-10 es una música sublime. El mesías leproso es un sedante sabroso. Pero después de haber parido, gozado y amado, después de ser Dios por mucho tiempo sin saber si Dios era realmente, después de haberme encontrado con Aquél cual visto ya no se puede vivir, después de haberme perdido una vez primera y alguna más postrera en el Cielo sin metáforas; "No preguntes boludeces, Pedro. Guardá esas carpas.". "¿Adónde dijiste que me ibas a seguir?". Cada vez que canta el gallo mi corazón se desgarra, para luego volver a reconstituirse aún con mayor vigor, porque el gallo me recuerda quién soy, pero a la vez Quién me sostiene. Es realmente un gran alivio saber que yo no soy Dios y que no depende de mí, sino de Él. ¿Pero sabés lo difícil que es no-ser Dios? Yo sólo dejo de ser Dios cuando estoy completamente muerto a mí mismo. Y nada de lo que me rodea (escúchese bien ¡¡¡Nada!!!) me facilita la empresa.
Si escribiera estas cosas para publicarlas, no avanzaría en mi intento de dejar de ser Dios. Si las escribiera para que nadie las viera podría ser para un "nadie" definitivo o para que sólo las viera yo. Si la primera, ¿Para qué escribir?. Si la segunda, sirve cuando uno necesita saber dónde mierda está el norte o de dónde carajo se está viniendo. Pero también escribo porque hay algún corazón fundido con el mío. Fundido en la Fragua Divina. Hay algún corazón tan ardiente como el mío que arde en (este "en" es algo así como "Ruáj") mi mismo ardor.
Para ilustrar a Pablo puedo agregar que el viejo José simplemente se murió, pobre santo, en su santa oculta vida de padre de Nuestro Señor. Podría haber abandonado a Jesucristo en cualquier punto de su vida. A los veintiún años sería una buena cifra. Mayoría de edad y todo eso. "Que lo mantenga su madre, esa puta". Su puta madre podría haber re-hecho su vida. El nene ya estaba grande. Era inteligente, lindo, fuerte. ¿Qué problema podía tener? ¿A quién se le ocurre que una persona puede estar tan chiflada como para querer salvar a otro? "¿La humanidad? No, querido, eso ni un loco lo puede concebir".
Leyente, eso falta a la pasión de Cristo. Por suerte hay gente que se lo puede suministrar. Benditos sean los co-redentores, pecadores e indignos de salvación, pero elegidos para co-redimir.
La lista es interminable, cosa que yo no hubiera podido concebir hace años. Pero, para gozo y dolor de los que saben, puedo elegir algún dato más.
¿Te imaginás a la Virgen...? No, algo de pudor me queda, pero vos sabés lo que iba a decir.
Que permanezcas sujeto a tus padres mientras te siguen creciendo los pelitos no agrega nada a la vida de Jesús. Aunque otras cosas sí. El que tenga ojos para ver, que vea. Y si algo tuyo es ocasión próxima de pecado, no te lo cortes, quizá algún día lo necesites de verdad.
En su momento, el Buen Jesús, tenía una casita en Betania (sí, Betania). Allí vivían María, su hermana y don Lázaro (digo, ¿te suena un poquito?: la chica, la hermana, que no se sabe bien si era la hermana, y el chico, que estuvo muerto, no sigo). Mientras la una escuchaba al maestro, la otra preparaba la comida y todo eso. Jesús lloró. Hasta ahora no agregamos nada a la pasión. ¿Y si te digo que un día María (o Marta, igual esos no son sus nombres) dijo "Basta, no quiero que ese tipo venga más por acá"? Ahora sí empezamos a agregar. Esos tres eran la familia del tipo: "El que escucha mi Palabra y la pone en práctica, esos son mi madre y mis hermanos" (Dios, eran la Madre, los Hermanos...). El tipo desconocía a su verdadera Madre por reconocerlos a ellos.
A Él no le pasó, pero algún día podría haber ido a Betania y lo podrían haber sacado cagando, o le podrían haber mandado al tío para que amenazara al vividor galileo ese que iba a la casa solo a comer o querer hacer algo con alguno de los tres habitantes, o con los tres al mismo tiempo, para que le dijera que había pruebas en su contra y lo que más se te ocurra pensar ¡Cómo si al galileo le calentara en lo más mínimo algo de todo eso!
Siempre hay algo para agregar a la pasión de Nuestro Señor Jesucristo.
Y Cristo no tenía, estando colgado de la Cruz, a Juan jugando con la computadora y a María hablando con el celular. Y Pedro estaba, cagado en las patas, pero pensando en el Maestro, golpeándose el pecho por cagón, escondido viviendo una terrible noche, pero no haciendo un análisis psicológico del crucificado recordándole que estaba allí porque era incapaz de ver una mejor salida al problema. ¡Pescador, se te ocurrió mirar tu vida, hablando con los pescados mienstras te estás muriendo en el fracaso!
Entre otras cosas, esto es lo que hago. Vivo. Y aunque alguna vez diga otra cosa, no son mi prioridad ni los estudios, ni el trabajo, ni ya el apostolado. Mi prioridad, con muy poca eficiencia por mi debilidad y miseria, por mi vagancia y poca voluntad, por mi soberbia y falta de confianza en Dios es la oración y la vida.
Arrastrándome en el piso, atragantado en el polvo que no terminaré de tragar, sucio por mis excrementos, avergonzado hasta el límite más oscuro de la depresión, detrás de esta gelatina formada por mis desperdicios, sudor, sangre, babas, tierra, veo un destello que si me diera directamente me mataría, destello que más de una vez ví y tuve la Gracia de no-morir. Y por ese destello ansío con todo mi ser, insuficiente, levantarme, volver a mi Padre y decirle, bah, ¡Qué le voy a decir! si cada vez que retorno me recibe como a un rey, me muestra nuevamente la Casa y, después de alimentarme, me señala un montón de ovejas y, y no necesita decirme nada, su Rostro es Todo.
Permiso. Tengo que volver.
domingo, 3 de octubre de 2010
Recuerdo
Antes le recordaba a la caja que había entradas en el blog. Hoy le recuerdo al blog que hay entradas en la caja. Y la caja es ahora un bibliorato.
Una semana de viaje me recuerda el viaje de nuestra vida y a don Pablo, al que le dicen "san", y el viaje de "su" vida.
Cuando menciono a alguno de esos muchachos aquí me tiento a no ingresarlos porque tengo el falso prejuicio de que esto se convierta en una prédica. Tan lejos de serlo...
Pablo y su trabalenguas: "hago lo que no quiero, no hago lo que quiero...", y todas las etcéteras.
Algunos hacen lo que pueden. Oj-Alá que todos hiciéramos lo que podemos.
Yo soy una mezcla de vagancia con todo lo dicho del querer y del poder.
Lo cierto es que veo mejor cuando mi rostro mastica el barro.
Es cierto también que no me gusta el barro y que ahora lo estoy saboreando seguido.
Algunos necesitamos que se nos recuerde seguido que no somos dioses.
La seducción es macabra, salvo en el sentido de "me sedujiste y yo me dejé seducir".
Grandes guerras se han librado en estos meses en los medios que utilizo como válvula de escape. El blog, ahora reseteado, es un restito que queda para que no quede todo sepultado hasta mi muerte. ¡Qué cosa! Mientras vivo, estoy sepultado; y cuando muera, saldré del sepulcro. No hay poesía más profunda que la realidad, expresada o no.
Escribo hoy por motivo de un viaje de una semana, que yo no hago, y porque vi que alguno más puede leer el blog, aunque sé que no lo hará.
Mi amigo se comió su paja, yo mastico el barro. No sé si lo voy a tragar. Pero en eso estoy de acuerdo con mi amigo, si es necesario...
Una consideración personal sobre la estética.
No es estética hacer cositas lindas para que todos las puedan admirar o verlas y que les sean gratas.
Los más bello es lo que produce espanto, aquello que provoca un pánico que no se puede explicar.
Es por eso que me regocijo al encontrar debajo de un manto de podredumbre compuesto por pesadísimas letras algo que mueve lo más íntimo del ser.
Sé que no cualquiera puede ser movido por eso, al menos no cualquiera que esté sepultado él mismo debajo de vanalidades, importantes para él, claro, y también para los imbéciles que le soban la espalda.
Pero me regocijo también al comprobar que cualquiera que logre encontrar-se debajo de su mierda se encuentra con el mismo Dios al lograr levantar el peso mencionado y dejar-se impregnar por lo poderoso de su contenido.
La soberbia y la humildad, hay tantos ignorantes que las mencionan. Nadie que sepa realmente sobre ellas puede pasar un día entero sin haber derramado lágrimas y haber sentido dolor por lo incontenible de las carcajadas; todos y cada uno de los días.
Nadie que viaje una semana y no se encuentre con Dios tiene derecho de decirle nada a nadie, más que contar que estuvo lindo, que los pajaritos, que la comida, que te extrañé...
Alguien dijo que debes viajar con alguien para conocerlo. Yo he viajado. Muchas veces. Sólo, con Dios, con muchos vivos y con más de un muerto. También con muertos que respiran, comen, ven. (Hasta alguna vez logré, por la Gracia, viajar conmigo mismo). Yo he viajado y seguiré viajando mientras Dios me lo permita. Alguno ha viajado conmigo, aunque no todos los que se dirigían conmigo al mismo lugar. También está quien hubiese querido viajar y no viajó.
Yo seguiré viajando mientras Dios me lo permita, y los invito desde lo más profundo de mi alma a viajar conmigo.
Los más bello es lo que produce espanto, aquello que provoca un pánico que no se puede explicar, y no hay poesía más profunda que la realidad, expresada o no, pero nadie que viaje una semana y no se encuentre con Dios tiene derecho de decirle nada a nadie, más que contar que estuvo lindo, que los pajaritos, que la comida, que te extrañé...
Una semana de viaje me recuerda el viaje de nuestra vida y a don Pablo, al que le dicen "san", y el viaje de "su" vida.
Cuando menciono a alguno de esos muchachos aquí me tiento a no ingresarlos porque tengo el falso prejuicio de que esto se convierta en una prédica. Tan lejos de serlo...
Pablo y su trabalenguas: "hago lo que no quiero, no hago lo que quiero...", y todas las etcéteras.
Algunos hacen lo que pueden. Oj-Alá que todos hiciéramos lo que podemos.
Yo soy una mezcla de vagancia con todo lo dicho del querer y del poder.
Lo cierto es que veo mejor cuando mi rostro mastica el barro.
Es cierto también que no me gusta el barro y que ahora lo estoy saboreando seguido.
Algunos necesitamos que se nos recuerde seguido que no somos dioses.
La seducción es macabra, salvo en el sentido de "me sedujiste y yo me dejé seducir".
Grandes guerras se han librado en estos meses en los medios que utilizo como válvula de escape. El blog, ahora reseteado, es un restito que queda para que no quede todo sepultado hasta mi muerte. ¡Qué cosa! Mientras vivo, estoy sepultado; y cuando muera, saldré del sepulcro. No hay poesía más profunda que la realidad, expresada o no.
Escribo hoy por motivo de un viaje de una semana, que yo no hago, y porque vi que alguno más puede leer el blog, aunque sé que no lo hará.
Mi amigo se comió su paja, yo mastico el barro. No sé si lo voy a tragar. Pero en eso estoy de acuerdo con mi amigo, si es necesario...
Una consideración personal sobre la estética.
No es estética hacer cositas lindas para que todos las puedan admirar o verlas y que les sean gratas.
Los más bello es lo que produce espanto, aquello que provoca un pánico que no se puede explicar.
Es por eso que me regocijo al encontrar debajo de un manto de podredumbre compuesto por pesadísimas letras algo que mueve lo más íntimo del ser.
Sé que no cualquiera puede ser movido por eso, al menos no cualquiera que esté sepultado él mismo debajo de vanalidades, importantes para él, claro, y también para los imbéciles que le soban la espalda.
Pero me regocijo también al comprobar que cualquiera que logre encontrar-se debajo de su mierda se encuentra con el mismo Dios al lograr levantar el peso mencionado y dejar-se impregnar por lo poderoso de su contenido.
La soberbia y la humildad, hay tantos ignorantes que las mencionan. Nadie que sepa realmente sobre ellas puede pasar un día entero sin haber derramado lágrimas y haber sentido dolor por lo incontenible de las carcajadas; todos y cada uno de los días.
Nadie que viaje una semana y no se encuentre con Dios tiene derecho de decirle nada a nadie, más que contar que estuvo lindo, que los pajaritos, que la comida, que te extrañé...
Alguien dijo que debes viajar con alguien para conocerlo. Yo he viajado. Muchas veces. Sólo, con Dios, con muchos vivos y con más de un muerto. También con muertos que respiran, comen, ven. (Hasta alguna vez logré, por la Gracia, viajar conmigo mismo). Yo he viajado y seguiré viajando mientras Dios me lo permita. Alguno ha viajado conmigo, aunque no todos los que se dirigían conmigo al mismo lugar. También está quien hubiese querido viajar y no viajó.
Yo seguiré viajando mientras Dios me lo permita, y los invito desde lo más profundo de mi alma a viajar conmigo.
Los más bello es lo que produce espanto, aquello que provoca un pánico que no se puede explicar, y no hay poesía más profunda que la realidad, expresada o no, pero nadie que viaje una semana y no se encuentre con Dios tiene derecho de decirle nada a nadie, más que contar que estuvo lindo, que los pajaritos, que la comida, que te extrañé...
sábado, 2 de octubre de 2010
Registro/Rastreo
Registro que he rastreado.
Cuando uno rastrea, casi siempre hay testigos.
Mas el rastreador es uno y los testigos, casi nunca rastreadores, no tienen ni idea del móvil.
Así que he rastreado, he dejado mi huella y me reservo el móvil.
Lo que transmito es alguito del resultado: Estamos jodidos.
Cuando uno rastrea, casi siempre hay testigos.
Mas el rastreador es uno y los testigos, casi nunca rastreadores, no tienen ni idea del móvil.
Así que he rastreado, he dejado mi huella y me reservo el móvil.
Lo que transmito es alguito del resultado: Estamos jodidos.
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