jueves, 11 de junio de 2020

Intento de liquidar al metalero

Es para un libro. No encuentro la manera de redactar brevemente. Es más. Tuve la inspiración de colocar todo comprimido en una poderosa bomba, y la fui a concretar. Incluso llevado por las asquerosas y hermosas musas del metal. Ninguna sobrevivió. Totalmente destruido, herido en profundidad, destilando dolor, trepé dejando mi alma en cada piedra, y llegué hasta el altar de la escritura, mas las musas no estaban. No quería escribir yo. Quería extasiarme en la danza de las nueve. No están. No llegaron. Tendré que esperar. El metalero no tiene hoy cómo cantar su supervivencia. No lo logró. Verdaderamente casi muere hoy. Pero sigue acá. Soportará. Llegará a escribir.