sábado, 2 de marzo de 2013
doble u
La urgencia motiva la expulsión. La expulsión inmediata es vómito, cago, grito o, más articulado, puteada. También hay de las lindas.
La urgencia del grito apalabrado vierte desde dos viejos setentosos. Cálidamente viejos soretes.
El vómito evita una descompostura mayor y, en este caso, junto a restos que, con minutos más de procesamiento hubieran sido mierda, saca al exterior que los viejos desagradables, escondidos en la hipócrita pantalla de patriarca que disfruta de los retoños repintados de su mierda, fueron el paradigmático "argentino", que creció chupando pijas milicas y se estableció como sujeto en realización bajo el reinado del "argentino por excelencia" quien fue el Carlos.
Esos viejos corruptos, que hicieron su mierda caminando sobre los restos de los pobres en quienes cagaron y hoy disfrutan de sus construcciones envidiables para los descerebrados, ven en todo su propia proyección.
Ahí está la explicación de por qué así te ven a vos.
Más palabras serían redundancia. Una lectura, subestimación y confirmación graciosa de absoluta ignorancia.
jueves, 31 de enero de 2013
Descendió a los infiernos
El estilo de la entrada es para otro de los bloges, pero como sale de lo más vital de Sören lo colgamos en Sören.
Descendió a los infiernos, al tercer día resucitó de entre los muertos, subió a los cielos.
El descenso a los infiernos previo a todo lo lindo y trascendente.
El mismo Hijo de Dios lo hace para que nosotros no creamos vivir una vida de resucitados sin antes haber pasado por ahí.
El descenso a los infiernos es un anzuelo para los de la crítica fácil y poca capacidad de reflexión sincera, con prácticamente nada de introspección.
El descenso a los infiernos te pone en situación de que otros hablen mal. Claro, nunca descenderán ellos a sus infiernos y ni hablar de resucitar ni mucho menos alcanzar el cielo.
El descenso a los infiernos te pone de frente al demonio, que está cocinando el caldo en el centro justo de tu vida. Te da miedo y te repele, por lo que no te querés acercar. Pero tenés que llegar a la cacerola para ver lo que se está cocinando. Se está cocinando tu condenación eterna, que no viene antes de un fracasado sufrimiento espantoso en esta vida. El sufrimiento que está alimentando la vida sinsentido del que construyó triple pared para encerrar al diablo cacerolero para no verlo. Construye su vida en una mentira sin raíz. Nunca se va a salvar, nunca va a ser feliz. Él mismo es una mentira. La mentira de su vida.
El descenso a los infiernos requiere una decisión aparentemente contradictoria, que parece alejarte de Dios. Pero para que ese Dios sea Dios, tenés que descender al infierno. Sino ese Dios será el dios que te construiste vos; un falso ídolo que gobernará tu vida desde la mentira que vos mismo te contás y te creés.
El descenso a los infiernos es el mismísimo infierno, que tenés que atravesar para emprender el real camino de la real vida, resurrección y ascenso al verdadero Cielo.
El descenso a los infiernos es tu obligación, que no podés cumplir en cualquier momento de tu vida, porque simplemente es insoportable, pero que tenés que hacer alguna vez.
El descenso a los infiernos es la visualización y reconocimiento de tu peor vos, el que no querrás nunca ver, el que vas a negar. Sos vos. Y tenés que amarlo para cambiar el contenido de la olla.
El descenso a los infiernos sólo es soportable si bajás y llevás de la mano a Dios y le mostrás. Esa mierda sos vos. A ver si te mirás.
El descenso a los infiernos te va a permitir la resurrección.
Cuando puedas, cuando Dios te lo permita y esté a tu lado para que puedas salir de allí cuando Él lo disponga, descendé al infierno. Y salí de ahí. El miedo es la mentira que te cuenta el diablo para quedarse allí victorioso. Al miedo lo mirás a los ojos, porque sabés que detrás tuyo está Dios, y eso no necesita más explicación.
sábado, 5 de enero de 2013
De pie
Primeras letras en muchos meses para la "subida...". Motivación rara, tema raro, momento raro.
Un arriesgado especie de elogio del pecado.
En mis épocas me hubo chocado la liturgia que ensalsaba el pecado que permitió la venida del Salvador. Ningún pecado merece salir de su oscuro cajón en el que debería quedarse eternamente, pero el pecado realmente hace que se evidencie con mayor claridad para las pobres gentes que lamentablemente así parecen necesitarlo, el Ser Divino.
En particular, para la persona especialmente escogida, y favorecida con una gracia particular, su propio pecado, y cuanto más concreto y humillante, más eficaz, le permite ver su oscuridad y lamentabilidad y, en medio de toda esa inconmensurable desgracia, el Amor del Dios que lo sigue eligiendo, sosteniendo, Amando; obrando a través suyo, aún con mayor eficacia, eficacia que es secundada por la nada y la miseria que se muestran esplendorosamente y obligan moral e integralmente al felicísimo infeliz a reconocerse y saberse nada, apartándose totalmente del camino y cediéndole sus propias riendas al Señor, quien las toma con gusto y gozo.
El pecado hace que algunos se vean donde realmente están, no osen ni por lejanía creer que están un ápice por encima del humus, lo que mortifica su orgullo y su vanidad y quita del medio ese fantasma del yo que no hace más que estorbar cuando no está pronunciando su punto de partida de ser, que es el que lo habilita, al menos en dirección inicial, a la plena realización: yo soy, porque no soy, para que Él lo sea todo.
martes, 3 de julio de 2012
Eh, no.
He nos aquí.
Rodeado de vivos que viven por vivir.
Muriendo aún. Alguno dirá agonía. Mas vivamos. En algunas agonías se desarrollan las vidas más plenas.
No se fuerza, mas se pone en ocasión. Se espera la hora, pero se espera esperando. Nadie debería querer dejar pasar la hora.
Soren sigue en la carrera, carrera que lo forma en las manos del Alfarero. Aunque la forma no está terminada, las terminales nerviosas están desde el principio y en cada modificación. El guerrero se fortalece.
sábado, 22 de octubre de 2011
V
Lo asaltaron en la encrucijada. Pobres. No sabían ante quién se encontraban. O quizá sabían, pero ni de refilón podían llegar a dimensionar la magnitud de su ser.
Obnubilado por la inactividad de toda actitud distinta de propiciar su otra mejilla, pero aún vivo, una chispa de su fuego esencial se proyectó desde sus ojos y miró a aquellos.
Su naturaleza fluyó.
Una muestra.
Con el pecado en sus manos desfiguradas por el constante exceso del juego con fuego, confiando en Dios sin dejarlo tomar su débil y temblorosa mano, con el diablo casi como único interlocutor, mas ahora seguro de su inseguridad, ineptitud e incapacidad, reconocido el más débil con su rostro pegado a la mierda del fondo del abismo, cagándose nuevamente en la belleza de la prosa de "oraciones cortas", confiando siempre de más en quienes fue siempre forreado para confiar al máximo de lo menos, incapaz de seguir su propia línea argumentativa por el desborde al que es sometido por su desmesurada inteligencia separada de su ser consciente por lo limitado de una herida afectividad que explosiona contra las inquebrantables paredes de un corazón, acosado por el mundo en su totalidad que vuelca sobre él la historia más allá de lo registrado y registrable con esperanza de anular por una presión que cree suficiente que, aunque se sabe que aniquilaría a cualquiera, al rey no hace más que fortalecerle las piernas, decide jugar Devil´s dance.
Puedo ser cualquier cosa. Entre todas hay muchas bellas. Mas tengo la bendición de poder ser quien soy, y eso es una construcción que se realiza dentro y fuera del camino. Soy de los pocos que vienen sin manual. Así que asumo las consecuencias y corro los riesgos. Aunque yerre, seré fiel.
Bienvenidos a la oscuridad.
Breve comentario sobre unas pocas líneas negras:
Un rostro asimétrico de juvenil peinado, con dos ojos hermosamente diferentes, emite un canto del que brota la vida. Surge una maravillosa mujer de anchas caderas y agresiva femineidad que danza por, a través y para él. La descripción exhaustiva del dibujo llevaría literalmente varios gruesos volúmenes únicamente de descripción, esquivando toda interpretación y lectura simbológica. En paralelo a la mujer hay una media mujer, que es parte de aquella, que formará un mosntruo que intentará devorar a la anterior. Un gran sol que envía alimentos de dudas y afirmaciones, con todos los intermedios presentes, observa cómo el animal devora al ave de la izquierda de la mujer, alimentada por las lágrimas del corazón y formando la fortaleza de su pecho. Del lado contrario al sol gigante, un sol pequeño brota de la mente de la llorona, sol que es la realidad que ella misma se inventa, mentirosa realidad de tempestades, telarañas, tormentas y drogas. Realidad de mierda que no hace más que atarla a un mundo que no existe más que en sus profundas carencias afectivas y en una historia falsa que su falta de contención y escasa edad no le han permitido sostener, aunque dentro de ella haya otro retrato de un lindo lugar, con su solcito agradable, que casualmente brota del apéndice de la llorona, pedazo de cuerpo inútil, si lo hay. Dos peces por delante y hacia arriba con sus crías en el sexo femenino, un pez por detrás, relleno de una ciudad de casas iguales, sol oscuro, calor y lluvias, lanzando una cantidad de pelotudeces por la boca, cayendo en una ciudad más grande, ciudad que ojalá nunca llegue a ser, edificios constituídos y fuertes, más mierda para demoler. Atravezando las paredes de la irrealidad parida por uno de los peces ascendentes, el pez del fondo conecta con la fecundidad masculina, que hace llover el firmamento sobre la fuerte ojalá no existente ciudad.
Todo brota de ese canto. Que todo no sea ilusión. El canto es real. Y es salvación, nueva creación y germen de exterminio.
Basta de jugar. Abrí esos ojos oscuros que tiran agua hacia abajo y levantalos claros hacia arriba para recibir el agua que viene de lo alto.
Es oscuro. Pero es real. A escuras y en celada.
lunes, 18 de julio de 2011
el malevo
Hace poquitos días y ayer reconfirmé, mas miles de veces antes había lo mismo aprehendido, supe el verdadero nombre del malevo.
Antes de que los ojos se le hubieran puesto muy buenos, tenía los ojos de la forma en que los tenía.
Sólo el que los ha visto sabe de qué hablo.
Ver esos ojos en las personas que uno ama es la oración del Huerto.
Es él, pero no es él. Es ella, pero no es ella.
La clase magistral de amor es la Pasión. Inigualable. Imitable. Vivible. En la más austera soledad. En la soledad descrita en los Evangelios. El mismo Dios, dirigiéndose al mismo Dios, no halla a Dios.
Antes de que los ojos se le hubieran puesto muy buenos, tenía los ojos de la forma en que los tenía.
Sólo el que los ha visto sabe de qué hablo.
Ver esos ojos en las personas que uno ama es la oración del Huerto.
Es él, pero no es él. Es ella, pero no es ella.
La clase magistral de amor es la Pasión. Inigualable. Imitable. Vivible. En la más austera soledad. En la soledad descrita en los Evangelios. El mismo Dios, dirigiéndose al mismo Dios, no halla a Dios.
debí subir la semana pasada de debí mucho antes
Encontré una cuestión que no estaría mal que estuviera aquí y mucho menos mal estaría que la leyera aquél a quien fue dirigida aquella vez.
La escribo a continuación.
De mi carpeta “Subida al monte Carmelo” con fecha de 2/4/09
¿2009 ya? You know, I´m listening [¿to?] “November Rain”.
Perdón, cuando no me decido a escribir doy vueltas diciendo pavadas o pensando en el acotado vocabulario que tengo de otras lenguas. Hablando de eso, ahora estoy escuchando “A tout le monde”, las cuatro palabras en francés que sabe Dave Mustaine, de Megadeth.
Ya sabemos quién robó este escrito de mis afectos personales, y ¡Gloria a Dios por eso! Y a partir de los dos puntos te pido que le leas a mi amado con nombre de profeta: Bueno, ¿Por qué te escribo? Primero, que en ningún lugar dice que te escribo a vos, pero segundo, vos y yo sabemos que es a vos a quien me estoy dirigiendo. Te merecés varias hojas, o quizá horas de mi tiempo cara a cara, pero parece que no es el momento.
Como le digo a una santa amiga: “Si nos dejamos de ver el ombligo por un momento, quizá podamos entender a Dios, que nos habla”. La mayoría de las veces vemos a Dios, pero creemos que no es Él, por estar encerrados en nosotros mismos, buscándonos en nosotros mismos, porque no sabemos que sólo nos podemos encontrar realmente cuando salimos de nosotros mismos, como le dije a otro santo amigo: “No te escribo por vos, te escribo por mí”. Así como es muy difícil tener a la mujer que amás frente tuyo y no hacer ninguna manifestación física de afecto, así también es difícil estar ligado espiritualmente a alguien y no expresarlo humanamente de alguna manera.
Vos y yo conocemos alguna persona que, al ver tus ojos, sabe qué te está ocurriendo. Yo no veo con claridad casi nunca, pero siento, a veces, profundamente algunas cosas, y quizá sea especialmente sensible para aquellos que, de alguna manera hacen la Verdad (y dejo que entiendas “verdad” según te indique tu corazón).
Jamás escribí una letra a alguien sin creer, al menos por un momento, que esas letras, además de inútiles, eran molestas para quien tenía que leerlas (en este caso escucharlas), y esta no es la excepción, pero aún así me humillo y me expreso.
Despertaste en los últimos meses a una vida distinta, tu corazón adquirió (y no me preguntes por qué, porque no lo sé, o no me animo a creer que lo sé) una nueva apertura (que antes no tenía) a una nueva dimensión (que antes no conocía), y está mucho más que confundido. Ojalá alguien pudiera ayudarte en eso, pero la verdad que esto está en tus manos y va a depender solamente de vos y de la profundidad que le des a tu relación con Dios.
Yo te voy a decir algo. Se te va a mezclar todo, y encima estás en esa edad en que eso pasa casi lógicamente. Tu alma va a buscar algo casi con desesperación, pero te vas a engañar y lo vas a buscar en lo superficial. Te vas a equivocar, pero es parte del proceso. ¿Para qué mierda te lo digo si te vas a equivocar igual? Para que recuerdes lo más importante: siempre hay oportunidad de volver al Padre, y buscar bien. Dá un pasito más, no te quedes en lo superficial, navegá mar adentro. ¿Te sorprendés por los pescaditos que divisás en la costa? ¡No tenés idea de lo que hay mar adentro! Y ¡Ojalá que estando mar adentro Dios te invite también a sumergirte en las profundidades del océano del Espíritu!
Amén. Podés convertirte a los noventa y nueve años, es tu decisión, no sé si serás más o menos santo, no sé si serás más o menos feliz, la verdad es que no sé nada, y no tengo autoridad para recomendarte nada, pero estoy seguro de que la libertad está en tus manos, sos vos quien decide, y yo no soy un simple espectador, Dios lo dispuso así. Llegá hasta donde quieras, pero mejor aún, llegá hasta donde puedas. Podés quedarte en lo superficial, pero también podés navegar mar adentro. No digo más. Tus ojos muestran un corazón que busca mucho, y un corazón que busca mucho (y acá sí sé de qué estoy hablando) no es feliz si no tiene mucho, y tener mucho es no tener nada, sino amar todo,
La escribo a continuación.
De mi carpeta “Subida al monte Carmelo” con fecha de 2/4/09
¿2009 ya? You know, I´m listening [¿to?] “November Rain”.
Perdón, cuando no me decido a escribir doy vueltas diciendo pavadas o pensando en el acotado vocabulario que tengo de otras lenguas. Hablando de eso, ahora estoy escuchando “A tout le monde”, las cuatro palabras en francés que sabe Dave Mustaine, de Megadeth.
Ya sabemos quién robó este escrito de mis afectos personales, y ¡Gloria a Dios por eso! Y a partir de los dos puntos te pido que le leas a mi amado con nombre de profeta: Bueno, ¿Por qué te escribo? Primero, que en ningún lugar dice que te escribo a vos, pero segundo, vos y yo sabemos que es a vos a quien me estoy dirigiendo. Te merecés varias hojas, o quizá horas de mi tiempo cara a cara, pero parece que no es el momento.
Como le digo a una santa amiga: “Si nos dejamos de ver el ombligo por un momento, quizá podamos entender a Dios, que nos habla”. La mayoría de las veces vemos a Dios, pero creemos que no es Él, por estar encerrados en nosotros mismos, buscándonos en nosotros mismos, porque no sabemos que sólo nos podemos encontrar realmente cuando salimos de nosotros mismos, como le dije a otro santo amigo: “No te escribo por vos, te escribo por mí”. Así como es muy difícil tener a la mujer que amás frente tuyo y no hacer ninguna manifestación física de afecto, así también es difícil estar ligado espiritualmente a alguien y no expresarlo humanamente de alguna manera.
Vos y yo conocemos alguna persona que, al ver tus ojos, sabe qué te está ocurriendo. Yo no veo con claridad casi nunca, pero siento, a veces, profundamente algunas cosas, y quizá sea especialmente sensible para aquellos que, de alguna manera hacen la Verdad (y dejo que entiendas “verdad” según te indique tu corazón).
Jamás escribí una letra a alguien sin creer, al menos por un momento, que esas letras, además de inútiles, eran molestas para quien tenía que leerlas (en este caso escucharlas), y esta no es la excepción, pero aún así me humillo y me expreso.
Despertaste en los últimos meses a una vida distinta, tu corazón adquirió (y no me preguntes por qué, porque no lo sé, o no me animo a creer que lo sé) una nueva apertura (que antes no tenía) a una nueva dimensión (que antes no conocía), y está mucho más que confundido. Ojalá alguien pudiera ayudarte en eso, pero la verdad que esto está en tus manos y va a depender solamente de vos y de la profundidad que le des a tu relación con Dios.
Yo te voy a decir algo. Se te va a mezclar todo, y encima estás en esa edad en que eso pasa casi lógicamente. Tu alma va a buscar algo casi con desesperación, pero te vas a engañar y lo vas a buscar en lo superficial. Te vas a equivocar, pero es parte del proceso. ¿Para qué mierda te lo digo si te vas a equivocar igual? Para que recuerdes lo más importante: siempre hay oportunidad de volver al Padre, y buscar bien. Dá un pasito más, no te quedes en lo superficial, navegá mar adentro. ¿Te sorprendés por los pescaditos que divisás en la costa? ¡No tenés idea de lo que hay mar adentro! Y ¡Ojalá que estando mar adentro Dios te invite también a sumergirte en las profundidades del océano del Espíritu!
Amén. Podés convertirte a los noventa y nueve años, es tu decisión, no sé si serás más o menos santo, no sé si serás más o menos feliz, la verdad es que no sé nada, y no tengo autoridad para recomendarte nada, pero estoy seguro de que la libertad está en tus manos, sos vos quien decide, y yo no soy un simple espectador, Dios lo dispuso así. Llegá hasta donde quieras, pero mejor aún, llegá hasta donde puedas. Podés quedarte en lo superficial, pero también podés navegar mar adentro. No digo más. Tus ojos muestran un corazón que busca mucho, y un corazón que busca mucho (y acá sí sé de qué estoy hablando) no es feliz si no tiene mucho, y tener mucho es no tener nada, sino amar todo,
lunes, 11 de julio de 2011
Soy el dueño de la mano brava
Dioses del abismo guardarán mi marca.
En su segunda levantada se levantó expresivo este muchacho.
Levanten sus manos y alaben al que levanta al caído.
Levante es el acto del postrado.
En las muy raras cavilaciones filosóficas a las que uno se deja someter por estos días, el mismo no puede dejar de vivir en su carne el contínuo intento extático al que parece ser cuasi forzado al menos diariamente.
Muy necio tiene que ser el hombre que se a dejado llevar por el impulso ad-extra y no hace el salto fidéico del reconocimiento de su naturaleza como poseedora de un origen y destino más allá de lo que su absolutamente limitada capacidad consciente quiere mostrarle.
Como yo me ubico entre esa mierda de gente, me permito el vómito escrito de algunos párrafos que intenten patear mi rostro para movilizarme a la consciencia de lo que más allá de ella he experimentado incontables veces.
Feliz el que no entiende un carajo de lo que aquí está expresado pero que no necesita el acto consciente para complementar la descripta vivencia de la cual él mismo es sujeto privilegiado.
Renegando de la consciencia y atendiendo a quien verdaderamente lleva la posta, habrá que reconocer que el falso martirio del Facundo mueve en el sentido exaltado para que las piedras vuelvan a hablar. Será menos doloroso que hablen éstos.
En su segunda levantada se levantó expresivo este muchacho.
Levanten sus manos y alaben al que levanta al caído.
Levante es el acto del postrado.
En las muy raras cavilaciones filosóficas a las que uno se deja someter por estos días, el mismo no puede dejar de vivir en su carne el contínuo intento extático al que parece ser cuasi forzado al menos diariamente.
Muy necio tiene que ser el hombre que se a dejado llevar por el impulso ad-extra y no hace el salto fidéico del reconocimiento de su naturaleza como poseedora de un origen y destino más allá de lo que su absolutamente limitada capacidad consciente quiere mostrarle.
Como yo me ubico entre esa mierda de gente, me permito el vómito escrito de algunos párrafos que intenten patear mi rostro para movilizarme a la consciencia de lo que más allá de ella he experimentado incontables veces.
Feliz el que no entiende un carajo de lo que aquí está expresado pero que no necesita el acto consciente para complementar la descripta vivencia de la cual él mismo es sujeto privilegiado.
Renegando de la consciencia y atendiendo a quien verdaderamente lleva la posta, habrá que reconocer que el falso martirio del Facundo mueve en el sentido exaltado para que las piedras vuelvan a hablar. Será menos doloroso que hablen éstos.
Desde mis tinieblas se ve muy clara la luz
Cuando leés a los maestros, te sentís identificado.
No debés sentirte culpable por no ser uno de ellos.
Por eso no debés angustiarte por no entenderlos.
Por eso debés reconocerte un gran imbécil cuando te la das de que los entendiste.
Nadie niega que puedas ser uno de ellos, o incluso mucho más que ellos.
Cuando leés a un maestro te sentís interpelado.
Pero estás en un soberbio error si te la das de que el maestro lo escribió para vos.
Cuando estás ante un santo te parece que sos el mundo para él. Y realmente lo sos.
Estás en un soberbio error si creés que sos el mundo para él.
Cuando leés al gran maestro llegás a un punto en el cual tu saturación te pide "quit".
Ese punto es el pan de cada día del maestro.
En ese punto está la mayor simpleza que, de tan simple, parece no poder ser. Por eso "quit".
Sos lo único en el mundo para él. Sos todo en el mundo para él. Sos lo más para él. Así como también lo son todos y cada uno de los otros, a quienes el maestro ama infinitamente más que a su propia vida, su propia felicidad, su propio intento de plena realización, que el maestro sabe que sólo se dan todos estos en completud en la medida en que él mismo muere de la manera más viva.
La vida mayor que emana de él es una muerte a la que tu soberbio espíritu parece no poder acceder.
En el mismo orden de la simplicidad anteriormente mencionada. Tan simple. Tan accesible. Tan cerca, no importa cuan lejos. Puede ser demasiado para el corazón. Por siempre creyendo y confiando en quienes somos. Y ningún problema más. Y así todos.
No debés sentirte culpable por no ser uno de ellos.
Por eso no debés angustiarte por no entenderlos.
Por eso debés reconocerte un gran imbécil cuando te la das de que los entendiste.
Nadie niega que puedas ser uno de ellos, o incluso mucho más que ellos.
Cuando leés a un maestro te sentís interpelado.
Pero estás en un soberbio error si te la das de que el maestro lo escribió para vos.
Cuando estás ante un santo te parece que sos el mundo para él. Y realmente lo sos.
Estás en un soberbio error si creés que sos el mundo para él.
Cuando leés al gran maestro llegás a un punto en el cual tu saturación te pide "quit".
Ese punto es el pan de cada día del maestro.
En ese punto está la mayor simpleza que, de tan simple, parece no poder ser. Por eso "quit".
Sos lo único en el mundo para él. Sos todo en el mundo para él. Sos lo más para él. Así como también lo son todos y cada uno de los otros, a quienes el maestro ama infinitamente más que a su propia vida, su propia felicidad, su propio intento de plena realización, que el maestro sabe que sólo se dan todos estos en completud en la medida en que él mismo muere de la manera más viva.
La vida mayor que emana de él es una muerte a la que tu soberbio espíritu parece no poder acceder.
En el mismo orden de la simplicidad anteriormente mencionada. Tan simple. Tan accesible. Tan cerca, no importa cuan lejos. Puede ser demasiado para el corazón. Por siempre creyendo y confiando en quienes somos. Y ningún problema más. Y así todos.
sábado, 25 de junio de 2011
Un pasito más
Apareció en una pista de baile sin recuerdo previo.
Estaba sólo pero todos bailaban.
Era el único que estaba.
No bailó.
Ya era él.
El Diablo lo invitó a bailar.
Había bailado tantas veces con él.
¡Mierda, si se conocían!
Ambos se sabían casi todas las mañas.
Casi.
Pero esta vez no bailó.
Y los ángeles lloraron.
Lloraron tanto que lograron conmover su cuasi inconmovible corazón.
¡Cuasi inconmovible! ¡Si todos saben que no hay nadie más sensible que él!
Mas aún conmovido en sus entrañas, sabía que eran el rostro del mal.
"Padre de la mentira", que le dicen.
Sabía que no había que bailar.
Se acercó de todos modos.
Sabía que no debía hablarle.
Mas igual le habló.
Cara la paga.
"No bailamos, hermano fracasado"
Le habló.
Cara.
Tomó el rostro de los más amados.
Sabía que debía patearlo y escupirlo.
No lo hizo.
Pero no bailó.
Aunque sí le habló.
Cara.
Y ahora le está hablando.
Cara.
Pero Soren sabe bien qué viene después de él.
Y por eso sigue sembrando, profeta pobre, pero confiado en que Tú lo usas como humilde herramienta.
Estaba sólo pero todos bailaban.
Era el único que estaba.
No bailó.
Ya era él.
El Diablo lo invitó a bailar.
Había bailado tantas veces con él.
¡Mierda, si se conocían!
Ambos se sabían casi todas las mañas.
Casi.
Pero esta vez no bailó.
Y los ángeles lloraron.
Lloraron tanto que lograron conmover su cuasi inconmovible corazón.
¡Cuasi inconmovible! ¡Si todos saben que no hay nadie más sensible que él!
Mas aún conmovido en sus entrañas, sabía que eran el rostro del mal.
"Padre de la mentira", que le dicen.
Sabía que no había que bailar.
Se acercó de todos modos.
Sabía que no debía hablarle.
Mas igual le habló.
Cara la paga.
"No bailamos, hermano fracasado"
Le habló.
Cara.
Tomó el rostro de los más amados.
Sabía que debía patearlo y escupirlo.
No lo hizo.
Pero no bailó.
Aunque sí le habló.
Cara.
Y ahora le está hablando.
Cara.
Pero Soren sabe bien qué viene después de él.
Y por eso sigue sembrando, profeta pobre, pero confiado en que Tú lo usas como humilde herramienta.
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