Pasó como siempre pasa. Una cosa está destinada a tal fin, y se desvirtúa por lo que los católicos bien llaman "pecado original" (preguntar a San Agustín) hasta des-esenciarse prácticamente.
En lo puro se infiltra lo que hace las cosas impuras.
Lo ahora impuro se comunica también por e-manación.
Si tu dedo es ocasión próxima de pecado, ya sabés que hacer con él.
Hoy se hace un re-greso a vuelo rasante. Regreso que se espera no sea tal.
Si todavía hay un rey quizá Dios aún no sea Dios. Y la vida del rey se realiza únicamente en el reconocimiento divino cortesano, en todas las acepciones implícitas y explícitas.
No hay gran poesía, ni gran filosofía. Sólo la gran disminución, porque si digo "muerte" siempre hay quien confunde.
Quizá tenga que llegar el momento en que la bella pida mi cabeza en una bandeja. Yo sé que ese día llegó hace rato, lo que me sorprende es que aún la sostengo sobre mis hombros.
Demos gracias a Dios.
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