domingo, 17 de octubre de 2010

In-tendere

Mucho bla, bla, yo, yo. Mucho bla, bla, yo, yo, porque a vos te falta la dia-léctica. Te falta el dos. El dos que te falta lo proyectás en la repetición de lo que no entendés porque te faltan esos dos. Bla, bla. Lo que te faltan son huevos.
Si tuvieras lo que te falta podrías dejar de tartamudear y postrarte ante la Verdad que se te presenta y no te cansás de negar; más bien te cansás, pero igual seguís gastando energía en la tarea.
La verdad es que "La" palabra, si la hay, que me pide que la use desde hace mucho y no deja de insistirme en ello es "intención".
Sirva la entrada como válvula de escape, precisamente para no ponerme a escribir sobre ella.
Te regalo un bla, blacito que seguro conocés. Intención, in-tendere. ¿Hacia qué tendés? ¿Cómo y por qué tendés hacia eso? ¿Ese "eso" no es todavía "Ese"?
"Intención" me sigue llamando.
No es el momento.
No voy a ser tan mentiroso como para decir que preferiría no ver las intenciones.
Al que ve bla, bla, le parecerá más de mi locura, cada cosa que digo.
¡Si parece que tuvieras quemaduras de quinto grado en todo el cuerpo! Más bien son de cuarto.
Una lástima que no te dejes tocar por quien te puede sanar.
¿Locura?
Absolutamente.
Ah, para la intencionadora: seguís creciendo en estatura, y todo eso que dice el Evangelio. Admirable. En dones. En carisma. ¡En discernimiento!
Hay Proyecto detrás de todo eso. Y es un pro-yecto que viene de Donde tiene que venir.
La comunidad confirma.

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