lunes, 30 de enero de 2017
No existe
Revisando los desdoblajes del personaje, que me permiten la cintura de escribir en cualquier clave, con el manejo eximio de lo referente al ámbito de expresión, he descubierto que no hay desdoblaje para esto que hay que expresar ahora. No hay desdoblaje que se preste a quejas afeminadas de la fracasada primera persona del singular.
Y, para no inventar un desdoblaje -y llamo así y no personaje- de emergencia -porque a cada uno hay que parirlo luego de una larga y compleja gestación-, me largo a escribir acá; aunque esto es desubicado para semejante señor Sören.
Soy una nena. Una pobre niña abandonada luego de ser violada por un gran grupo de gente, buena y mala.
Algunos buenos no tuvieron la intención -o así lo quiero creer para poder soportar el dolor, que es en sí superior por lejos a mi capacidad de soportarlo-, simplemente "no se dieron cuenta". ¡Para qué engañarme! ¿Para qué engañarme? Es el agregado de fantasía que permite evitar un colapso que, sé que sin ella tampoco se dará, porque estoy para sufrir eso y lo máximo de finitamente más.
Fui violada por un niño malo en una esquina. Cuando se lo conté a mi mejor amiga, llamó a mi mejor amigo y, entre ambos abusaron de mí. Fui a contárselo a mis padres, quienes abusaron de mí con elementos oscuros. Cuando se lo conté a mis abuelos, luego de reírse mucho de mí, ambos se desnudaron y abusaron de mí. No fui a la Iglesia porque ahí ya había sido abusada innumerables veces. Se lo conté a la maestra, y todos los profesores, en el patio del colegio, frente a todos los alumnos, abusaron de mí.
Sólamente me restaba encerrarme y dirigirme en lo secreto de mi corazón a Dios. Y Dios me dijo que yo los violé a todos.
Me encerré e hice en mí el poco daño que a los otros les había faltado hacerme.
Y lo peor de todo esto es que ahora estoy viva, y seguiré viviendo. Seguiré cruzándome al niño malo de la esquina, saltaré la soga con mi mejor amiga, cazaré mariposas con mi mejor amigo. Iré los sábados al parque con mis padres, para comer con mis abuelos el domingo, después de la misa, donde suelo encontrar también a mi maestra. Pronto comenzarán nuevamente las clases y estaré con todos los profesores y veré a todos los alumnos del colegio. Cada noche pediré perdón a Dios por mis pecados, intercediendo por cada uno de mis seres queridos, ya que amo a todos por igual y por todos y cada uno daría mi vida. Seguiré trabajando para Dios, y todos los días estaré a cargo del cuidado de mi cuerpo.
¡Cómo me gustaría conocer ese lugar que llaman "infierno"! Pero ahora debo ocuparme porque hay una larga lista de gente que está pidiendo mi ayuda, creo que antes hice una lista de todos ellos.
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