Tu padre de religiosidad vomitiva cagote la vida entera, y encima te atrevés a amarlo. El te dio tu filosofía a cambio de tu felicidad.
Yo, libreme del mío a través del asesinato constante de todo lo que de él hubo en mí, mas ahora, no puedo escapar a él mismo que se encarnó transformando mi cuerpo en el suyo, y a su país que, pasado ya a la historia renace violentamente en mi conciencia suya de su edad mía.
No escaparás a la fatalidad de tu destino.
Lastima.
Moriré yo para qué él viva. Fracasé.
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