Un recorrido por el Olimpo. Una embriaguez propiciada amablemente por el nectar. Un diálogo amistoso con los dioses de la muerte. Un tímido cara a Cara con el Dios de la Vida. Una destrucción indiscriminada de la materia, que no llega a rozar la persona en cuestión. Una humanidad desbordada. Las miradas todas desde abajo.
La irresponsabilidad copulando a la culpa. El Amor riendo en el valle de lágrimas.
El grito silencioso que bordea a distancia a los sentidos.
Una lógica con chupete.
Un demiurgo desbordado por el orgullo, en un pánico psicótico.
La palabra avergonzada.
Una vivencia sin asidero.
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