E paséase entre el plagio y la literatura, entre la copia obligada mas nunca querida y el imperioso empuje inmanente del vómito.
Y escribe.
Y se caga en las frases cortas, así también como en las largas. Como aquí, como allá.
Y, necesitando todo el tiempo del mundo para ser fiel, infiel escribe contra reloj.
Y queriendo huir, debe permanecer; y queriendo permanecer, debe huir.
El día es hoy, la hora, ya.
El soy yo.
Vos sos yo.
Aunque yo hablara todas las lenguas... Las hablo. Las digo. Ellas son por mí porque yo las soy.
¡Pobre del que cree que sabe! ¡Pobre del infeliz que cree que controla! ¡Pobre de ese esclavo! Y sabés que sos vos.
Triste pero real. Real mas no definitivo. Pobre del que define. Pobre del imbécil que no sabe, no puede, no quiere cambiar. El debe, el debe debe ser deglutido por cualquiera de los dos orificios. El debe es tu condena. El debe es la soga en tu cuello. Pobre del que nunca tuvo el debe. Pobre del que es debe.
Hagamos lo correcto. Mala decisión.
"Hagámoslo" es la expresión. O quizá "seamos".
La prudencia, la paciencia; grandes virtudes. Pero en un cierto estadio.
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